Sony no solo quiere reventar los videojuegos físicos: también va por el anime en físico

julio 16, 2026 · Sin comentarios.

Cuando internet todavía era el viejo oeste, las webs de piratería no solo eran comunes, sino que en muchas ocasiones eran la única alternativa para ver muchos animes fuera de Japón. La distribución oficial solía ser escasa y concentrada en unos cuantos mercados en específico.

En aquella época, en el 2006 abrió la web Crunchyroll como un portal en el que los usuarios subían enlaces para ver anime subtitulado para por fans. Sin embargo, esto no duró mucho y Crunchyroll decidió transicionar a un modelo de streaming de anime legal en 2008.

Consiguió acuerdos para emitir Naruto Shippuden y, con el tiempo, más animes se sumarían hasta llegar a tener un catálogo de animes en simulcast, que se podían disfrutar al poco de su estreno en la televisión japonesa. Esto se pudo llevar a cabo debido al compromiso de la plataforma de eliminar todo el contenido ilegal y a llegar a acuerdos con numerosos productores de anime japoneses.

La cosa fue mejorando cuando en 2010 lograron los derechos de distribución en formato físico para «5 Centímtros por segundo», la película de Makoto Shinkai. Con el tiempo, Crunchyroll se convirtió en la plataforma de anime referente en distribución digital mientras que su presencia en el mercado físico iba aumentando poco a poco.

La competencia por supuesto no tardó en aparecer. Funimation, que ya tenía una fuerte presencia en la venta física gracias a licencias como Dragon Ball, se metió en el mundo del streaming en 2009. En aquel momento, se produjo una situación bastante positiva: dos empresas que luchaban entre sí por las licencias de anime, por ofrecer mejores precios y que estaban tanto en el mercado físico como en el mercado digital.

Sin embargo, no todo iba a ser un camino de rosas, y es que Sony quiso meterse en la distribución de anime en el mercado internacional. Uno de los primeros pasos fue adquirir Funimation en 2017, por lo que se aseguraron a golpe de talonario una importante posición en dicho mercado.

En un principio todo pareció funcionar igual, pero las ambiciones de Sony iban más allá: no querían formar parte del mercado internacional de anime, querían ser el único mercado internacional de anime. Por ello, en 2021 Sony sacó a pasear de nuevo la billetera y compró la competencia de Funimation, adquiriendo Crunchyroll e iniciando un peligroso monopolio.

Las primeras consecuencias negativas se hicieron notar más pronto que tarde. Crunchyroll era una marca más grande que Funimation y como las dos pertenecían ahora a Sony, estaba claro que Funimation tenía los días contados. Crunchyroll se quedaba como prácticamente la única plataforma donde ver anime legal, ya que el resto de servicios de streaming (Netflix, Amazon Prime, Disney+…) apenas consiguen unas pocas licencias cada temporada.

Con el cierre de Funimation ya sucedió la primera gran polémica. Durante muchos años, las copias físicas distribuidas por Funimation incluían un código canjeable en la plataforma que permitía a sus usuarios tener copias digitales de los animes que habían comprado en físico. Estas copias digitales podían verse en streaming aun sin tener la suscripción mensual activa. Esto es algo que solo ofrecía Funimation, un beneficio al consumidor que Crunchyroll no daba. Un elemento diferenciador, positivo para el usuario que desapareció con el cierre de Funimation.

Pero más tarde, tras dicho cierre, los usuarios que llevaban años comprando en formato físico y adquiriendo estas copias digitales vieron cómo su biblioteca digital desaparecía de la noche a la mañana. Ya sabes, los hombre de negro de Sony no puede ir a tu casa a quitarte los BD que hubieras comprado, pero las licencias digitales son solo licencias. Y a Sony no le tiembla el pulso para retirar a la gente cosas que ya ha comprado.

Sin embargo, la distribución en formato físico no parecía correr peligro. Crunchyroll seguía distribuyendo BD/DVD en formato físico, y además ahora había heredado toda la infraestructura de Funimation. Para más inri, en 2022 se hizo con Right Stuf, una de las principales distribuidoras de anime en formato físico, por lo que parecía que Sony iba a redoblar su apuesta por una mayor presencia en el mercado doméstico, ¿verdad? Pues no.

Cuando apenas se cumplen dos semanas del anuncio del fin del formato físico de juegos para plataformas Playstation, Sony ha anunciado el nuevo rumbo de la Crunchyroll Store. Lo primero: se están quitando de encima todo el inventario que pueden de su catálogo de anime físico, y lo segundo: a partir de ahora se centrarán en lo que ellos llaman «coleccionables». Es decir, llaveritos, figuritas y demás merchandising que, para colmo, solo estarán disponibles para aquellos que paguen las suscripciones más caras (Mega y Ultimate Fans).

Parece que el nuevo enfoque de Sony está claro: distribuir contenido (ya sea videojuegos o anime) en formato físico es caro. Hay que fabricar los BD, grabarles el contenido, fabricar cajas, carátulas, distribuirlas… Mucha movida cuando puedes, sencillamente tenerlo todo en servidores y cobrar a la gente por el acceso a ese catálogo. Un catálogo que, por otro lado, está sujeto a acuerdos de licencias y distribución, por lo que es normal que las series entren y salgan continuamente.

La estrategia de Sony con el anime se parece mucho a lo que ha realizado con los videojuegos: primero, asegurarse estar una posición dominante. En el caso de los juegos, el estado de crisis continua en la que vive Xbox le ha permitido, sin hacer mucho en realidad, tener la plataforma de referencia para los triples A. En el caso del anime, ha ido comprando todo lo relacionado con la distribución: servicios de streamings y distribuidoras físicas.

Cuando los usuarios no tienen a dónde ir, empiezan las políticas que fastidian al consumidor pero que les viene de perlas a ellos: se quitan de en medio catálogo físico por completo, cierran tiendas de plataformas antiguas e incluso eliminan de las bibliotecas digitales contenido comprado legalmente por sus usuarios. Y el futuro no será mejor. Los monopolios rara vez salen bien y cuando están en manos de empresas avaras como Sony, solo nos pueden esperar peores servicios, precios más elevados y el fin de la propiedad real de nuestras compras.

Por suerte, siempre quedan mares que surcar cuando las empresas deciden que aquello que compramos nunca fue realmente nuestro. Durante años, esos mares han funcionado como refugio frente a catálogos incompletos, precios abusivos, contenidos retirados y licencias que desaparecen de un día para otro.

La piratería no nace únicamente de querer pagar menos. También aparece cuando la oferta legal deja de garantizar acceso, propiedad o preservación. Si una compañía puede cerrar una tienda, retirar una serie o borrar una copia digital ya pagada, conservar ese contenido por otros medios deja de ser, para muchos, una simple cuestión de ahorro: se convierte en una forma legítima de defensa. Nos vemos en los mares, bucaneros.

alphalonk
alphalonk

Sevillano del 93. Juego a videojuegos y veo animes cuando la vida me da una oportunidad. Me encanta perderme en los mundos de Tales of, sobrevivir a los zombis en Resident Evil y perder la cabeza por las waifus de Blue Archive.

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