La vuelta de los exclusivos es una buena noticia

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Los videojuegos han ido escalando sus presupuestos de una forma bastante loca. Estudios que sacaban un juego cada uno o dos años han visto cómo ahora necesitan el doble o el triple de tiempo, lo que se traduce en unos costos de producción mucho más altos.

Esto tiene un especial impacto para los estudios first party, que, acostumbrados a lanzar sus juegos en una única plataforma, han visto cómo los números y la rentabilidad de los proyectos empezaba a caer en picado porque en muchos casos este aumento de presupuesto no ha ido acompañado de un aumento de ventas de igual forma.

Sacar juegos en una sola plataforma es quedarse fuera de mercados muy grandes, y esto a los accionistas ansiosos por sacar la mayor tajada posible en el menor tiempo les pone nerviosos. Por ello, en los últimos años parece que hemos vivido en un extraño experimento que hace tan solo una generación nos hubiera parecido un imposible: juegos de Xbox en Playstation y juegos de Playstation en PC con el objetivo de vender más unidades de software y cerrar esa brecha entre ganancias y gastos.

Una Xbox perdida en busca de recuperar dinero invertido

Esto ha ayudado a que usuarios de PC y PS5 tuvieran acceso completo a los títulos de Xbox y Playstation de manera simultánea. Sobre el papel, no parece que haya ningún tipo de contraparte negativa, todos tienen más donde elegir. Solo que no es así: fuera de la ecuación ha quedado Xbox, que no recibe juegos de Sony. Esto ha agravado la crisis de Xbox, que bajo Phill Spencer y Sarah Bond decidieron a efectos prácticos, convertirse en third party con la idea de que el futuro pasaba por el Xbox Game Pass y menos en el hardware propietario de la marca.

No conocemos cifras oficiales porque Microsoft no las está dando, pero parece evidente que Xbox Series está siendo un auténtico planchazo en ventas. De hecho, en muchos países como España cuesta siquiera encontrar tiendas que vendan la consola. La estrategia parecía clara: las consolas Xbox no importan, solo importa que la gente se suscriba al Game Pass y juegue en PC, móvil o donde les diera la gana.

Sin embargo, tampoco es una estrategia que les estuviera resultando: los números seguían sin cuadrar. Tampoco ayudaba que el precio del Game Pass no parase de subir, por lo que no solo no se captaban nuevos usuarios, sino que los que los suscriptores se veían cada vez más exprimidos y muchos abandonaban el servicio.

A todo este lío hay que sumarle toda la pasta que Microsoft se ha gastado en comprar estudios y conglomerados gigantes del sector. Unas compras que quieren rentabilizar cuanto antes, como sea y que ha resultado ser una tarea bastante más complicada que la que pensaban. Según informes, Microsoft le habría impuesto a Xbox una rentabilidad del 30%, muy lejos de la rentabilidad de la mayoría de empresas del sector y del margen habitual de Xbox (que se mueve entre el 10-20%).

Tras la marcha de Phill Spencer y Sarah Bond, la llegada de Asha Sharma ha roto por completo esta estrategia que no estaba funcionando, prometiendo la vuelta de los exclusivos (al menos de consola) a la marca Xbox. Adiós a la campaña de «Esto es una Xbox». Asha Sharma no quiere conformarse con que Microsoft sea la empresa del Game Pass, quiere potenciar la venta de hardware y los exclusivos es el camino clásico, de toda la vida, para conseguirlo.

Playstation domina sin competencia

Playstation, por otro lado, está dominando la generación (con permiso de Nintendo que ya sabemos que va a su bola). A pesar del fracaso de la estrategia de los juegos como servicio y los pocos juegos de cosecha propia, ante la incomparecencia de Xbox el partido lleva ya tiempo decidido. A pesar de ello, el problema del aumento de presupuestos de sus juegos sigue ahí, ya que a pesar de dominar el mercado de consolas el dinero no entra de igual manera que en otras generaciones, por lo que probó suerte a abrirse al mercado del PC.

En primera instancia, es una decisión que parece tener mucho más sentido que la de Xbox, ya que los jugadores de PC y los jugadores de consola son dos mercados muy diferentes. La mayoría de usuarios de PC ni se plantean comprar una consola, así que, sobre el papel, sacar sus juegos en PC no implicaría una reducción de ventas en PS5.

Sin embargo, recientemente han anunciado que darán marcha atrás y que los juegos de un jugador volverán a ser exclusivos de PS5 y no estarán disponibles en PC. Algo que ha cogido por sorpresa a la comunidad de PC, pero que parece no haber importado mucho: eran felices sin ellos y no los necesitan.

Además, este dominio de Playstation en esta generación ha venido acompañada de numerosas polémicas, como el aumento de precios constante a las suscripciones del Playstation Plus, el lanzamiento de un modelo «Pro» que por no incluir no incluye lector de discos, censura de contenidos, despidos masivos de empleados y el reciente DRM que, aunque de momento parece que tiene poco efecto, ya queda en manos de Sony.

La variedad de opciones hace mejor el mercado

Aunque sobre el papel pareciera que los juegos de Xbox lleguen a PS5 es una buena noticia para el jugador, esto es solo cierto a corto plazo. Históricamente, ante consolas que son prácticamente idénticas, los exclusivos siempre ha sido lo que decantaba la balanza hacia un lado o hacia otro. Que Xbox se rindiera en cuanto a hardware daba rienda suelta a Sony para que hiciera lo que quisiera ya que total, ¿dónde se van a refugiar los jugadores de consola? Xbox debe estar ahí para servir de contrapoder y sin exclusivos está condenada a desaparecer.

La vuelta de exclusivos le da a Xbox una razón de peso para existir, para que tenga sentido que un consumidor se decante por la sucesora de Xbox Series (porque esta generación la tiene más que perdida a estas alturas) frente a PS6. Trae de vuelta el mercado de consolas a un terreno conocido, que obliga a las empresas a sacar mejor software acompañado de mejores condiciones, hardware y, quién sabe, quizá mejores precios.

Parece que, de momento, se acabaron los experimentos y que Xbox quiere pelear de verdad a Sony la venta de hardware. Eso sí, no hay que olvidar que lo que impulsó a Microsoft a comprar todos los estudios y empresas que ha comprado en los últimos años era una alarmante falta de exclusivos y la escasez de lanzamientos en general. Está por ver qué IPs mantiene exclusivas, cuáles se mantienen multiplataforma y si es suficiente. También está por ver si se termina produciendo una barrera artificial, en la que las dos consolas y ecosistemas sean idénticos y solo se diferencien por los juegos… Pero el mero hecho de que las dos se estén vigilando, esperando el más mínimo error de su adversario para aprovecharlo es una buena noticia.

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