Sony dejará de fabricar juegos físicos, y un pedacito de mí se ha roto

julio 1, 2026 · Sin comentarios.

Hace apenas unas horas, he leído una noticia que pensaba que jamás iba a suceder. Al menos no en el futuro próximo, y es que Sony ha anunciado que, a partir de enero de 2028, no se lanzarán juegos en formato físico para consolas de la compañía.

Con esto no puedo dejar de sentir que la industria de los videojuegos se ha vuelto la industria más hostil ante sus propios consumidores. La eliminación del formato físico va mucho más allá de que ya no vas a poder ir a una tienda y comprar el juego en el disco: ya ningún juego que compres a futuro, te pertenecerá. Sencillamente tendrás una licencia asociada a tu cuenta, una cuenta que puede ser hackeada, baneada y una licencia que puede ser retirada.

Esto no es una suposición, es algo que los propios clientes de Sony han sufrido hace poco, cuando la plataforma retiró de su catálogo más de 500 películas. Aunque las hubieras «comprado», a partir del 1 de septiembre no vas a poder volverlas a ver. Y por supuesto, no esperes reembolsos. Porque eso es el formato digital, una especie de pase temporal que en cualquier momento puede ser revocado por acuerdos comerciales, licencias o cualquier razón arbitraria. El control no es del consumidor porque, en realidad, el consumidor no posee nada.

Aunque no se puede decir que Sony no ha dado pistas de que algo como esto podía pasar: desde el lanzamiento de la PS5 Pro sin lector, pasando por el cierre de las fábricas propias de BD en Japón, externalizándolas a terceros.

Con esta posición de convertirse en una plataforma digital, Sony se acerca al terreno del PC (el todo digital), pero sin ofrecer la apertura que hace atractivo al PC. A partir de ahora, si quieres un juego en PlayStation tienes que, sí o sí, iniciar sesión en tu cuenta de PlayStation, y estás totalmente a merced de los caprichos de Sony.

En PC, en cambio, es un sistema mucho más abierto donde cada cual puede vender sus juegos (ya sea mediante Steam, la tienda de Microsoft o incluso con un launcher propio sin intermediarios). Además, puedes usar emuladores, si tienes un lector, jugar a juegos de prácticamente cualquier época, ver películas o series sin restricciones de aplicaciones aprobadas por Sony… O ponerte el gorro de marinero y surcar los mares si te da la gana.

Sinceramente, sin la opción del formato físico, a nivel personal pierdo el aliciente que me quedaba para comprar una consola de Sony. Para digital, PC es una opción claramente imbatible, aunque cueste más dinero de entrada.

El formato físico era una de las últimas razones por las que una consola cerrada podía seguir teniendo sentido para cierto tipo de jugador. Para mí incluido. Sin él, PlayStation no solo pierde discos: pierde parte de su identidad.

Desde que Nintendo metiera la patita con las Game Key Cards, era de suponer que el resto de compañías podían seguirle los pasos. Porque, a pesar de la resistencia de un pequeño grupo de personas, la realidad es que al consumidor medio le da exactamente igual. Y quizá ni siquiera sea culpa suya: hablamos de una generación que no conoce otra cosa que móviles, cuentas digitales y consolas conectadas permanentemente a internet. Una generación más habituada a entrar en la Store para buscar el juego que quiere que a comprarlo en una tienda o comercio físico.

Además, históricamente los jugadores han tenido muy poca resistencia ante políticas abusivas. Por ejemplo, hoy en día se ha normalizado por las tres grandes plataformas que para jugar online hay que pasar por caja por una cuota mensual. También nos hemos acostumbrado a los DLCs a precios de oro que en muchas ocasiones son contenido recortado. O a las continuas subidas de precio del hardware, que no parecen tener un impacto negativo en las ventas anuales.

Es una pena porque además de las consecuencias para los jugadores, esto va a ir mucho más allá y es que muchas personas van a ver su forma de vida truncada. Tiendas físicas que perderán clientela porque, total, para comprar un código de descarga compro el juego directamente en la Store de Sony. Pequeños distribuidores especializados en regiones en concreto o en pequeñas tiradas de juegos que van a ver cortados todos sus ingresos de la noche a la mañana. Y lo peor es que muchas veces, estas personas que trabajan en comercios de videojuegos, son unos apasionados del medio y son los responsables, en parte, de que muchos acabáramos enamorándonos de los videojuegos.

Siento que en los últimos años, desde el Covid, estamos viviendo una especie de apocalipsis gamer: despidos masivos de trabajadores, cierre de estudios, modelos de suscripción, formatos digitales que se camuflan de físico y ahora la desaparición completa del formato físico.

Hoy es el día más triste que recuerdo para la industria del videojuego, y nos aboca a un futuro todavía más oscuro que estos últimos años incluso. Hoy he sentido cómo un pedacito de mí se rompía. Hoy he sentido cómo Sony me ha terminado de confirmar que la gente como yo, jugadores clásicos y algo viejunos, ya no importamos.

Mi última PlayStation será la PS5. Si el futuro es digital, la mejor opción es PC. Pero no puedo dejar de sentir pena porque la emoción de recibir mi juego nuevo en su caja y abrirlo es algo especial que me conectaba con mi niñez, con épocas felices y más simples. Y me da mucha lástima que hasta eso tenga los días contados por la clásica avaricia corporativa.

Para vosotros, jugadores. Supongo

alphalonk
alphalonk

Sevillano del 93. Juego a videojuegos y veo animes cuando la vida me da una oportunidad. Me encanta perderme en los mundos de Tales of, sobrevivir a los zombis en Resident Evil y perder la cabeza por las waifus de Blue Archive.

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