Xbox despide (de nuevo) a miles de empleados y deja la imagen de la industria más dañada

La industria del videojuego está pasando por los que probablemente sean sus días más oscuros. Hace tan solo cinco días, Sony anunciaba que dejará de fabricar juegos en formato físico para consolas PlayStation. Un movimiento anticonsumidor como pocos se recuerdan y que puede permitirse hacer porque Xbox sigue por el momento desaparecida en combate.
El anuncio de que Xbox volvería a contar con exclusivas de consolas parecía, a simple vista, un aviso de la ambición de esta nueva era bajo la batuta de Asha Sharma. Esta noticia, dada a conocer hace tan solo un mes, me dio esperanzas de que la marca de Microsoft podía volver a competir de tú a tú con PlayStation, y lo celebré en mi artículo «La vuelta de los exclusivos es una buena noticia«.
Sin embargo, la misma Asha Sharma ha anunciado recortes masivos en la división de videojuegos de Microsoft. Recortará nada más y nada menos que 3.200 puestos de trabajo, lo que supone el 20% del total. Así, sin anestesia. Esta reducción de plantilla se va a dar en dos formas: por un lado, 1.600 despidos directos, de manera inminente. Por otro, van a dejar marchar varios estudios:
- Ninja Theory y Undead Labs (comprados en 2018): Serán vendidos al mejor postor, solo ocho años después de su compra. De momento se desconoce sus nuevos dueños. El caso Undead Labs es especialmente sangrante, ya que, desde que son propiedad de Microsoft, no han lanzado un solo juego.
- Double Fine (comprada en 2019), Compulsion Games (comprada en 2018): Tras lanzar algunos juegos, con una acogida bastante limitada por parte de los jugadores, ambos estudios volverán a manos de sus fundadores originales, que tratarán sacarlos adelante ahora como estudios independientes.
- Arkane Studios Lyon (comprada en 2020). Tras lanzar Deathloop en 2021, poco después de la compra, el estudio tampoco ha lanzado un nuevo videojuego bajo la dirección de Microsoft. Ahora Microsoft tiene pensado venderla en un futuro, pero los planes estarían menos avanzados que con Ninja Theory y Undead Labs.
En principio, los proyectos ya anunciados seguirán su desarrollo con la marca Xbox, por lo que estarían asegurados Senua (Ninja Theory), State of Decay 3 (Undead Labs) y Blade (Arkane Studios Lyon). Esto puede darles un poco más de oxígeno a los estudios, pero se enfrentan a un futuro incierto y probablemente con más despidos en el horizonte.
Que estos estudios separen sus caminos de Xbox es la confirmación de un fracaso difícilmente entendible. Son estudios que se compraron para tratar de paliar la falta de exclusivos que la marca tenía con respecto a la competencia. Gente con talento que ya había demostrado en el pasado que podían sacar adelante experiencias únicas y con valor. Que todos estos estudios hayan sido incapaces de lanzar grandes hits bajo la dirección de Microsoft habla mucho y muy mal de la compañía americana.

Si el camino es la vuelta a la guerra de exclusivos, tienes que tener a gente que produzca estos exclusivos. Si echas de tu casa a las personas que llegaron para solucionar el problema de la falta de exclusivos, no vas a solucionar el problema. Sencillamente volverán a la época de Xbox One, donde no se lanzaban los juegos de Microsoft en la competencia, pero había tan pocos juegos propios que la balanza se decantaba de forma evidente hacia PlayStation.
Mientras, Sony hace y deshace a su antojo. Se carga el formato físico y no hay nadie que le chiste. De nuevo, pagan el pato los consumidores y los miles de empleados que se ven envueltos en malas decisiones empresariales de gente con traje y corbata. Gente a la que nunca les hemos importado ni una pizca y que están dejando una industria que a mí me resulta irreconocible.
Cuanto más pienso en estos últimos años, más pienso que tuve la suerte de vivir la mejor época de los videojuegos, donde cada nueva generación era emocionante e ilusionante: el salto del 2D al 3D, las innovaciones de Nintendo, la estandarización del online, la evolución de las consolas portátiles… Si hubiera nacido poco después, probablemente mi primer contacto con los videojuegos hubiera sido los juegos chorra de móviles o el vertedero que es Roblox. Hubiera visto como normal cosas como los pases de batalla o las lootboxes.
Quiero pensar que no todo está perdido. Que todavía estamos a tiempo de que Sony rectifique y Xbox encuentre finalmente su rumbo. Por el momento, tocará aprovechar lo que nos queda de formato físico en PS5 y vigilar atentos lo que sucede, porque si algo han demostrado estos últimos años es que, cuando las compañías se quedan sin competencia real, los jugadores somos siempre los primeros en perder.

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